Qué exige la ley mexicana en materia de control de jornada (Guía 2026)

“Llevamos el control de asistencia en una lista de papel” sigue siendo una respuesta común entre PyMEs mexicanas, y hasta hace algunos años era, en la práctica, suficiente para pasar una inspección. Con la reforma laboral publicada el 1 de mayo de 2026, esa respuesta ya no protege a la empresa como antes.

La obligación que cambió: registro electrónico de jornada

La reforma incorporó la fracción XXXIV al Artículo 132 de la Ley Federal del Trabajo, que obliga al patrón a llevar un registro electrónico de la jornada laboral de sus trabajadores. Ya no es una recomendación de buenas prácticas — es una obligación legal, y su incumplimiento se sanciona igual que otras violaciones a la LFT: de 250 a 5,000 UMA (entre $29,327 y $586,550 pesos con la UMA 2026).

Qué sí cubre y qué no cubre una lista en papel

Una lista de asistencia en papel puede documentar que alguien llegó y se fue, pero no resuelve tres cosas que la ley y los tribunales laborales sí exigen:

  • Trazabilidad. Una hoja editable no distingue entre un registro real y uno corregido después del hecho.
  • Distinción entre jornada ordinaria y tiempo extraordinario. La ley exige separar con claridad cuándo empieza el tiempo extra, no solo la hora de entrada y salida.
  • Peso probatorio ante un juicio laboral. En un conflicto por horas no pagadas, la carga de la prueba recae en el patrón. Un registro biométrico con sello de tiempo tiene mucho más peso que una lista que cualquiera pudo modificar.

Qué exige la ley, en concreto

  • Registro electrónico de entradas y salidas, con capacidad de distinguir tiempo ordinario de tiempo extraordinario.
  • Conservación de esos registros por el plazo que exige la ley, disponibles ante una inspección de la STPS — el mismo principio que aplica a tu información contable ante el SAT.
  • Documentación de las autorizaciones de tiempo extraordinario, no solo el registro de que ocurrió.
  • Consistencia entre lo registrado, lo pagado en nómina y lo reportado al IMSS — cualquier discrepancia entre estas tres fuentes es, para un inspector, una señal de alerta.

El riesgo real de no cumplir no es solo la multa

Más allá de la sanción económica, la falta de un registro confiable deja a la empresa sin defensa en un conflicto laboral. Si un trabajador reclama horas extra no pagadas y la empresa no tiene evidencia que lo contradiga, la ley presume ciertas sus alegaciones hasta el límite legal — es decir, la empresa termina pagando por horas que quizás nunca se trabajaron, simplemente porque no pudo probar lo contrario.

Cómo Tempo Control cubre esta obligación

Tempo Control registra entradas y salidas mediante tecnología biométrica, distingue automáticamente jornada ordinaria de tiempo extraordinario, y conserva el historial listo para una inspección o una auditoría interna, en lugar de reconstruirse de memoria cuando ya es tarde. También elimina de raíz un patrón específico que cuesta más de lo que parece. Si quieres revisar si tu método actual de control de jornada cumple con lo que exige la reforma, podemos hacer esa revisión contigo.