Ambiente laboral vs. sueldo: qué dice el nuevo estudio y qué revisa la NOM-035
Tu gente no se va por el sueldo. Se va por cómo se siente trabajar contigo
En México, cuando alguien decide aceptar un trabajo, el sueldo sigue ganando: es el factor número uno para el talento mexicano, según los reportes país del Randstad Employer Brand Research. Pero hay una segunda pregunta, distinta, que las empresas casi nunca se hacen: ¿por qué se queda la gente que ya tienes? Ahí el sueldo deja de ser el protagonista. La edición más reciente del estudio ubica el equilibrio entre vida personal y trabajo —con el ambiente laboral como su motor principal— como la razón que más está empujando al talento mexicano a considerar un cambio de empleo. No es que el sueldo importe menos. Es que dejó de ser suficiente.
Lo que de verdad dice el estudio (y lo que no)
Vale la pena ser precisos, porque circula una versión de esta noticia —tomada de un estudio hecho en Argentina— que dice que el ambiente laboral ya desplazó al sueldo como factor principal. Para México, eso todavía no es así: el salario y las prestaciones siguen en el primer lugar de lo que el talento mexicano busca en un empleador. Lo que sí está pasando, año con año, es que el ambiente laboral sube de posición y ya es determinante para retener, no solo para atraer. La diferencia importa: no se trata de competir en sueldo —muchas pymes no pueden— sino de entender que perder gente buena rara vez es, en el fondo, un tema de nómina.
Ambiente laboral no es una sensación: es una obligación (NOM-035)
Aquí es donde la mayoría de las empresas mexicanas pierde el hilo: tratan el “buen ambiente” como algo intangible, de cultura, de pláticas de pasillo. La NOM-035-STPS-2018 lo convierte en algo medible y, más importante, en una obligación legal. Exige identificar, analizar y prevenir los factores de riesgo psicosocial —cargas de trabajo excesivas, jornadas prolongadas, liderazgo que genera conflicto, falta de control sobre las tareas— en cualquier centro de trabajo del país, sin importar giro ni tamaño. No es una guía de buenas prácticas. Es una norma con inspecciones y sanciones reales, y el reglamento es claro: si no puedes mostrar evidencia documentada cuando la piden, se presume que no cumples.
Lo que cuesta no medirlo
Las multas por incumplir la NOM-035 van de 250 a 5,000 UMA por infracción. Con la UMA 2026 en $117.31 pesos diarios, eso equivale a un rango de $29,327 a $586,550 pesos por cada incumplimiento que documente el inspector —y una sola visita puede levantar varios a la vez. Pero el costo que de verdad pesa casi nunca es la multa. Es la rotación silenciosa: gente buena que se va sin decir por qué, procesos de reclutamiento que se repiten cada pocos meses, y un clima que ningún aumento de sueldo arregla porque el problema nunca fue el sueldo.
La diferencia entre una empresa que sabe esto y una que no, es tener el dato antes de que se convierta en renuncia —o en visita de inspector. Eso es exactamente lo que hace EXANOM035: convierte la obligación normativa en un diagnóstico real de tu equipo, con cuestionario, resultados y evidencia lista para una inspección, y de paso te da la información que necesitas para saber por qué se va tu gente antes de que ya no esté.
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