268 mil amenazas de phishing a marcas de viaje en México: qué pasa cuando el clic lo da alguien de tu empresa

Alguien de tu equipo revisa su vuelo o su reservación de hotel desde la computadora de la oficina. Llega un correo que parece del hotel: trae su nombre, las fechas correctas, hasta el número de confirmación. Da clic para “actualizar su método de pago”. Ese clic no fue en su cuenta personal — fue en el equipo conectado a la misma red donde vive la facturación de la empresa.

No es un escenario hipotético. Entre junio de 2025 y marzo de 2026, The Competitive Intelligence Unit detectó al menos 268 mil amenazas cibernéticas dirigidas a marcas de transporte, viaje y hospedaje en México. En ese mismo periodo, 34% de los internautas mexicanos reportó haber recibido mensajes sospechosos pidiendo datos personales, y 13% — 13.5 millones de personas — ya fue víctima de un fraude de este tipo.

Septiembre y diciembre son meses donde ese riesgo sube sin que nadie lo note: puentes, vacaciones y viajes familiares significan más personas comprando boletos, reservando hoteles y confirmando pagos desde cualquier equipo que tengan a la mano, incluido el de la oficina. Entre más reservaciones reales circulan, más fácil es para un correo falso pasar por uno legítimo.

El phishing en México ya no depende de que la víctima se distraiga. El número estimado de fraudes cibernéticos creció cerca de 40% entre 2018 y 2024, según cifras de la Secretaría de Hacienda retomadas por The CIU, y siete de cada diez fraudes en el país ya ocurren en línea. El monto reclamado en 2024 superó los 20,000 millones de pesos, con una pérdida promedio de 8,750 pesos por víctima.

Para una persona, esa cifra promedio es el costo de caer en un correo falso. Para una empresa, el número que importa es otro: qué pasa cuando ese clic no roba la contraseña del correo personal de alguien, sino que abre la puerta a un secuestro de archivos dentro de la red del negocio. Ahí el problema deja de ser “alguien cayó en un fraude” y se convierte en “la empresa no puede facturar, no puede pagar nómina, no puede operar” mientras se resuelve.

La mayoría de los dueños de PyME no tienen ese escenario mapeado. Saben que el phishing existe — lo han visto en las noticias, quizás hasta en su propio celular. Lo que no tienen resuelto es qué pasa el día que alguien de su equipo, sin mala intención, hace clic en la red equivocada.

Ahí es donde entra BackApps. No es una herramienta que detecta ni bloquea el correo falso — nadie puede prometer eso al cien por ciento, ni siquiera con el mejor filtro del mercado. Lo que hace BackApps es asegurar que, si ese clic termina en un secuestro de archivos, la operación de la empresa no dependa de negociar con un extorsionador ni de reconstruir todo desde cero. Los respaldos automáticos y en la nube permiten recuperar la información y volver a operar en horas, no en semanas, sin que ese proceso dependa de que una sola persona en la empresa sepa cómo hacerlo.

La pregunta que vale la pena hacerse esta temporada no es si tu equipo sabe reconocer un correo falso — eso dejó de ser garantía de algo hace tiempo. Es si tu empresa puede seguir operando el mismo día que alguien, sin darse cuenta, abre la puerta equivocada.

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